MODALIDADES DE APLICACIÓN DE EDACACION EN COMUNIDADES

Posted by:

|

On:

|

Se abordará este punto mencionando solamente algunos de sus aspectos fundamentales, ya que resulta imposible ahondar aquí un tema estrechamente vinculado con la teoría y la práctica curricular, y cuyo tratamiento ha requerido un capítulo aparte en esta obra. A grandes rasgos, se puede decir que las modalidades de integración del enfoque sistémico interdisciplinario lo mismo que para cualquier metodología dependerán del campo de aplicación. Para la educación escolar, esta modalidad revestirá características diferentes según se trate del ciclo primario o del secundario. Tal como señala Moroni, la función actual de la escolaridad básica deberá ser formativa y orientadora, apoyándose fundamentalmente en la observación de la realidad humana y natural; en la familiarización con las fases fundamentales del método científico y en la aplicación del método interdisciplinario. Para introducir el enfoque sistémico interdisciplinario en este nivel escolar revisten especial importancia las situaciones de la vida cotidiana del niño o del preadolescente: por su carácter de sistemas naturales ambientales sencillos, la vida en la ciudad, el pueblo o el barrio, oportunamente ligados a una programación seria, deben aportar los materiales que estructuren el itinerario escolar. En cuanto al ciclo secundario, las modalidades de aplicación difieren de la anterior al acentuar, en la mayoría de los casos, el aspecto disciplinario o especializado.

En un documento producido en 1975 por un grupo de expertos de la UNESCO se plantea claramente la necesidad de reestructuración del curriculum escolar a la que se ha venido haciendo referencia: El problema tradicional del equilibrio entre las disciplinas generalmente concebido como una selección de materias y como una jerarquización de las mismas que reflejase, en rigor, las finalidades de una jerarquización social y la repartición entre ellas del tiempo consignado por los horarios, debe, a partir de este momento, plantearse en nuevos términos. Es posible que la solución al problema del equilibrio deba ser buscada, no en el nivel de las disciplinas, ni bajo la forma de un equilibrio rastreable en los objetivos de los conocimientos, de las actitudes de los valores o de las habilidades a adquirir, sino, tal vez, en términos de aquellos efectos convergentes que recurren a los diferentes elementos del proceso educativo para obtener, al mismo tiempo, efectos cognoscitivos, afectivos, éticos, estéticos y quizás también físicos, en cuanto al desarrollo de la personalidad.

Esta apertura hacia los aspectos psicomotrices y afectivos colocados en el mismo nivel de importancia que los intelectuales en cuanto a los objetivos de la educación se hallan contemplados en lo que D’ Hainaut llama la perspectiva transdisciplinaria de la enseñanza a la que ya se ha hecho referencia incidentalmente. En este caso, tal como aclara el autor, tras no significa más allá de sino a través. El principio organizador del currículo no es aquí el principio organizador de las distintas disciplinas a las que se les otorga el papel secundario de simples receptáculos de conceptos sino el proceso de maduración del estudiante. Es decir que este planteamiento da especial importancia al tipo de hombre que se quiere formar, por lo que se vincula estrechamente con la política educativa nacional que, desde esta óptica transdisciplinaria constituye la fuente donde se nutre el currículo. Precisamente este carácter político y el centrarse sobre el alumno más que sobre las disciplinas, constituyen, según D’ Hainaut, las dos ventajas fundamentales de esta perspectiva.

Teniendo conciencia de las dificultades que implica su aplicación actual, esta obra se limita a presentar esta propuesta como deseable para el futuro, con la profundización y ajustes que indique la práctica. Se debe señalar, sin embargo, que en distintas reuniones de expertos de la UNESCO además de la ya mencionada se ha incorporado el tema de la perspectiva transdisciplinaria con esta acepción, planteando una línea de investigación favorable en ese campo.

EL ENFOQUE SISTEMICO INTERDISCIPLINARIO EN EDUCACION EN POBLACION

Las cosas han evolucionado, los contenidos de la enseñanza se han diversificado considerablemente, los conocimientos se han vuelto infinitamente más complejos y numerosos, las exigencias de la vida diaria y de la vida profesional siguen aumentando en forma irresistible, las perspectivas sociales se modificaron singularmente, las políticas educativas buscan otros horizontes, el acto de aprender y de enseñar ha tomado un nuevo sentido tanto humano como social, las relaciones entre los protagonistas de ese arte han cambiado profundamente. Sin embargo, la organización de los estudios permanece inmutable en medio de la tormenta que se desata a su alrededor, indiferente al cambio de sus raíces, inquebrantable frente a los sacudimientos de las revoluciones, rígida como un viejo cuero que el tiempo ha endurecido. Se ha querido comenzar las conclusiones de este capítulo con estas palabras por creer que plantean con precisión y abiertamente el problema casi general del retraso que presentan los sistemas educativos con respecto a las necesidades de cambio de la sociedad. Esta situación, por otra parte, es particularmente aplicable en el área latinoamericana, donde a esta característica habitual de la educación institucionalizada, se suma la dependencia económica y cultural con respecto a los distintos centros hegemónicos.

En el marco de esa dependencia, los sistemas educativos corren un peligro doble: en el caso de seguir aferrándose a los modelos tradicionales, constituyen un factor retardatario potenciado en el caso de buscar la imitación de una modernidad a ultranza, caen en la transferencia mecánica de nuevos contenidos y tecnologías educativas que no interactúan dinámicamente con los requerimientos del medio, sino que resultan elementos impostados que, en lugar de favorecer el cambio en profundidad, terminan por consolidar la dependencia bajo nuevas formas de progreso aparente. El nivel de investigación y experimentación que han alcanzado los países desarrollados en los distintos campos del saber, hace imposible desconocer sus aportes sin caer en posturas extremas, no siempre beneficiosas. La metodología que se propone en este trabajo constituye, precisamente, uno de esos aportes. Lo que sí es necesario es tomarlos críticamente para convertirlos, a través de la práctica, en un adecuado proceso de transformación hacia las nuevas formas de relaciones sociales, económicas, culturales y educativas que requiera el continente. No se trata, entonces, de rechazar todo lo venido de afuera, sino de permitir el surgimiento de nuevas alternativas en la región que, tomando lo positivo de los avances del mundo industrializado, hagan resaltar la propia identidad. Es este uno de los desafíos creadores que la coyuntura plantea al docente latinoamericano actual.