La democratización de la educación en estados miembros de la región

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Al proponer enfoques metodológicos que, con base en una comprensión integral y crítica de su realidad, permitan formar hombres reflexivos y creativos, capaces de continuar por sí mismos su proceso de formación y de participar responsable y eficientemente en el proceso de democratización de su comunidad. En este sentido, la renovación curricular y los métodos de enseñanza-aprendizaje adquieren una especial relevancia, ya que la educación es tanto o más democrática cuanta más revista el carácter de una ascensión libremente busca-da, de una conquista, de una creación, en vez de ser, con generosidad o con tacañería, una cosa vaga o inculcada. El actual concepto de desarrollo, que se da al hombre como fin último y que confía al florecimiento del individuo las tareas del desarrollo y del progreso de la comunidad nacional e internacional, concuerda, por otra parte, con las corrientes modernas del aprendizaje que ubican al educando como parte esencial del mismo y a sus intereses y capacidades como vectores sobre los cuales él debe interpretar la realidad que lo rodea para afectarla, eficazmente, a través de su acción. Estas corrientes se abren así hacia aspectos afectivos, conductuales y éticos normativos que, junto con los objetivos cognoscitivos del aprendizaje, constituyen una perspectiva en la cual el principio organizador del currículo no es el de las distintas disciplinas, simples receptáculos de conceptos, sino el proceso de maduración integral del estudiante. Es decir que este planteamiento da especial importancia al tipo de hombre que se quiere formar, por lo que se vincula estrechamente con la política educativa nacional que, desde esta óptica, constituye la fuente donde se nutre el currículo. Precisamente este carácter político y el centrarse sobre el educando más que sobre las disciplinas, constituyen las dos ventajas fundamentales de esta perspectiva.

Paralelamente, la reforma cualitativa de los sistemas está prestando atención creciente a la reorganización de los contenidos, insertando en ellos, por una parte, nuevos conocimientos y enfoques investigativos y científicos y, por otra, utilizando lo anterior en el tratamiento de áreas problemáticas, de carácter forzosamente intersectorial, que permitan interpretar integral y críticamente la realidad que enfrentan el hombre y su sociedad. Estas acciones están relacionadas con la aparición de nuevas finalidades educativas y, en particular, con la búsqueda de un nuevo orden, tanto económico, como social y cultural, al que aspiran los pueblos del mundo de un modo cada vez más manifiesto. La nueva atención que se dedica por doquier a los problemas que plantea el medio físico y humano, y en particular las nuevas dimensiones de la situación demográfica, la necesidad de nuevos recursos alimentarios, la protección de la identidad cultural, el fortalecimiento de los vínculos comunitarios y las estructuras de convivencia, la capacidad creadora individual, está conduciendo, en grados diversos según los países, a una revisión ciertamente progresiva, pero probablemente fundamental, de los contenidos y de los métodos de los sistemas de educación.

EL PROCESO DE CONCEPTUALIZACION DE LA EDUCACION EN POBLACION

Varias son las definiciones que se han dado de educación en población; como en todo campo cuyos alcances se están precisando, éstas son ampliamente descriptivas y constituyen más bien un enunciado general de contenidos, metas y objetivos, que una definición precisa. Esta característica, además de indicar una búsqueda, un camino renovado tanto temático como metodológico, responde a la naturaleza misma de las cuestiones de población, cuya especificidad no se hace evidente de inmediato; la dificultad para definir este nuevo campo educativo reside, por una parte, en la tendencia a utilizar sociedad y población como términos sinónimos, y por otra, al hecho de que población es a la vez objeto de estudio científico y sujeto colectivo del proceso de aprendizaje.  La educación en población no se refiere a la educación de la población, es decir, a la alfabetización o a la escolaridad básica de los seres humanos que habitan un territorio determinado; ella constituye sin duda alguna, parte del proceso general de aprendizaje propio de una sociedad; su objeto de estudio específico es el conjunto de interrelaciones entre los fenómenos ambientales, socioeconómicos, culturales y los procesos demográficos; estas interrelaciones explican el volumen, las características de la estructura de una población, la naturaleza de su dinámica, las causas que las han generado y las consecuencias que dicho volumen y dicha estructura y dinámica puedan tener sobre la calidad de vida propuesta por un modelo de sociedad, en un ambiente natural e histórico dado.