
Winston Churchill se disculpaba a veces de no tener más imaginación diciendo que los romanos le habían pisado siempre sus mejores ideas. A mí me cabe esa excusa, Abraham Zabludovsky y Javier Carvajal me lo han puesto más que difícil. En consecuencia, a menudo de las tres cualidades vitrivianas: utilidad, solidez y belleza, inherentes a la arquitectura, solo se lograron las dos primeras”. “Pareció lógico invertir los términos y buscar la forma por sí misma, concibiendo el edificio como un bello contenedor multipropósito capaz de alojar tanto las actividades presentes, como las futuras”. “Desenfadada liberación con auténtico enriquecimiento, lo cierto es que esta reacción ha provocado una refrescante eclosión de creatividad, que incluso ha incidido en lo funcional de manera positiva. Sin embargo, en el sector vivienda apenas ha habido evolución conceptual, o innovación tipológica alguna relevante. Siendo el frecuente la repetición de arquetipos obsoletos hace tiempo superados”. Este es el título de estas palabras que voy a pronunciar, la razón por la que nos hemos reunido.
Parece que es oportuno comenzar echando un vistazo a lo sucedido en el próximo pasado para, a partir de la experiencia racionalista, tratar de intuir qué podemos hacer cara al futuro. Analizaremos en consecuencia algunas diapositivas de planta de viviendas, nunca fachadas, para estudiar la evolución habida en la técnica de distribución, concebida gracias a este funcionalismo; y luego cerraremos los ojos para ensoñar un posible nuevo horizonte. A finales de los años 50, en la Federación Internacional de Urbanismo y Vivienda, preparamos una especie de tabla periódica de los elementos habitacionales. Se trataba de calificar y sistematizar aquellos elementos para ayudar a los proyectistas, y a profundizar a los mismos en la creación de soluciones.
De acuerdo con la nomenclatura de dicha tabla, el programa más frecuente hasta la fecha, arquetipo de toda la experiencia española en el campo de la vivienda, era y sigue siendo el 3-6. Es decir, la vivienda de 3 dormitorios para 6 personas, justificado por la necesidad de permitir la separación nocturna de sexos y estados. En principio parece ser un buen programa. Llamo la atención de que este tipo 3-6 se encuentra exactamente en el centro de los nueve establecidos. Es decir, era en aquel momento la talla debida para la familia promedio internacional, por lo que no es difícil encontrar durante aquellos años soluciones de esta modalidad. No sucede así en la actualidad. La primera generación de tipología que se abordó desarrolla bloques de únicamente dos viviendas por escalera y planta. Algunos países preferían viviendas de solo 2dormitorios. Vean por ejemplo el módulo propuesto en el Reino Unido. Observen el cuarto de estar utilizado como distribuidor y ocupado por diversas circulaciones, así como la extraña cocina cuarto de baño. Una obsesión de la época era agrupar lo que dieron en llamar el grupo húmedo, el retrete lleva poco tiempo inventado y se consideraba como un lujo. El resultado en la distribución a la vista está.
El celebérrimo Dagusdinse Berk, alemán, propone como ejemplo esta solución de Hilman y Librero en París. Se entra por el vestíbulo de los dormitorios. Para ducharse hay que atravesar dicho vestíbulo, el cuarto de estar y finalmente la cocina. Se entiende mal. Otra de las plantas modélicas de dicho catálogo es esta debida nada menos que a Otto Gesler, aunque también parece el “handicap” del grupo húmedo, ya empieza a encontrarse un cierto orden. El cuarto de estar queda lateralmente barrido por la circulación de los dormitorios. Aparece ahí el primer ejemplar de la más adelante fatídica terraza. Esta solución belga de 1953, extraída como las que vamos a ver a continuación, de la reciente selección de modelos publicados por Gilli en Méjico, se libera un poco del síndrome del grupo húmedo e introduce armarios empotrados, pero sigue dejando el cuarto de estar en servidumbre de paso. Esta solución apenas ofrece avance alguno sobre el interior. Y esta vuelve a errores anteriores. Esta solución es de finales de los 50, un noble antepasado de la “M30”. La planta es lamentable. El cuarto de estar por primera vez no es de paso. Lo que si lo es a cambio es el dormitorio que hay que atravesar para llegar a él. Algo increíble.
Aquí por primera vez vemos que se ha liberado la estancia. Los dormitorios quedan agrupados alrededor de un distribuidor con acceso directo desde el vestíbulo de entrada. Lástima que la búsqueda de la belleza, muy latina haya atormentado innecesariamente la planta. Se conservan los avances y se serena la distribución en esta otra planta que aquí mostramos. Seguimos pensando que estamos en el año 71. Esta es una organización bastante racional, separando el cuarto de estar ya de la cocina comedor. Y esta es la situación actual de la evolución de esta tipología de dos viviendas por escalera y planta. La escalera queda aislada a efecto de incendios. Ya hay un ascensor muy grande para inválidos. Ninguna habitación es de paso, ninguna. La estancia tiene una zona para alojar el comedor. Todos los dormitorios poseen armarios empotrados, y quedan agrupados con los aseos alrededor de un distribuidor propio, conectado directamente con el vestíbulo de entrada. La cocina, próxima a la estancia y a la entrada, está provista de un área de desayunos y tiene lavadero.

