ALGUNOS ELEMENTOS PARA EL ESTUDIO DEMOGRAFICO DE LAS CIVILIZACIONES PRECOLOMBINAS

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El estudio demográfico de las civilizaciones que encontraron los conquistadores al llegar a América, resta aún por hacer. Sin embargo, y a pesar de sus imprecisiones o de su valor relativo, se dispone de numerosos documentos e informaciones que permiten trazar un cuadro general de la demografía precolombina y especialmente de las grandes civilizaciones existentes al momento de la conquista. De todos modos, resulta difícil hacer generalizaciones en un terreno donde las características son muy diferentes de una civilización a otra. De allí que muchos de los elementos que se presentan a continuación, tengan valor solamente ejemplificativo con relación a la civilización de la que han sido extraídos.

Consideraciones generales.

Ya se ha señalado anteriormente que a medida que los recursos agrícolas aumentan, el número de habitantes también aumenta, hecho éste corroborado por la expansión de los asentamientos y por el surgimiento de centros urbanos. Cabe también suponer que, en esas condiciones, el promedio de vida debe haberse prolongado. Se estaría, por lo tanto, en presencia de un esquema tipo: a medida que aumentan los recursos, la población crece, y este aumento de la población, a su vez, hace posible un nuevo aumento de la producción hasta el límite permitido por los otros recursos disponibles: tierra, agua, tecnología. Sin embargo, no hay que suponer que ese esquema haya predominado en forma constante. En una economía agrícola, con un desarrollo limitado de las técnicas de producción y contando sólo con la alianza de los elementos naturales para obtener buenas cosechas, es de prever la existencia de períodos de hambruna que, por otra parte, están señalados en los relatos tradicionales de los pueblos indoamericanos (como el año 1453 para los aztecas, en que según los códices los hombres se vendían como esclavos para poder comer).

La continua actividad bélica de estos pueblos debe haber ocasionado períodos de mortalidad acentuada, especialmente masculina y esto es posible que haya afectado frecuentemente el equilibrio entre ambos sexos. Las migraciones fueron también un fenómeno frecuente entre las civilizaciones precolombinas. Teniendo en cuenta las causas (guerra, agotamiento de recursos) y las condiciones en que se realizarían, cabe señalar que debían frenar necesariamente la capacidad reproductiva de las comunidades. Dejando de lado el período anterior a la agricultura, esta cuestión interesa especialmente con relación a las migraciones de los mayas en el siglo X, que debieron ocasionar, por su amplitud, un serio trastorno en la vida de esta comunidad. En épocas recientes, durante la hegemonía incaica, las autoridades del Cuzco habían puesto a punto un sistema llamado de mitimaes, que consistía en el traslado liso y llano de todo un pueblo de una región a otra. Estos traslados tenían por finalidad anular la capacidad de resistencia de pueblos que no podían ser sometidos por otros medios. La existencia de este sistema permite deducir que: en primer lugar, los incas prefirieron no disminuir el número de individuos con capacidad de trabajo, suprimiéndolos físicamente, por ejemplo; y en segundo lugar, que el desarraigo a que debe lugar el trasplante era lo suficientemente importante para asegurarles la sumisión del pueblo conquistado, en casos de rebeldía mayor. Cabe suponer que ese desarraigo debió ser también un freno importante al crecimiento de la población sometida. De todos modos, quedaría por determinar qué proporción representaban estos traslados respecto de la población total del Imperio, para saber si tuvieron o no una influencia sobre la evolución de la tasa de crecimiento global de la población.

En todo caso, cabe señalar el deseo de preservar a los elementos productivos de la sociedad. Esto lo probaría también el hecho de que, si bien en la sociedad incaica se practicaban sacrificios humanos, éstos parecen haber estado reservados principalmente a las ceremonias de entronización del Inca. No ocurría lo mismo entre los aztecas. Se sabe que algunos esclavos y prisioneros de guerra eran destinados a ser ofrendados por motivos religiosos, y las crónicas relatan los casos de madres que vendían a sus hijos para ser sacrificados en los altares. No habría habido por lo tanto entre los aztecas, la preocupación de preservar vidas humanas. Si se toma en cuenta la opinión de ciertos investigadores (como P. Chaunu y Cook, por ejemplo), cabría incluso aceptar la existencia de una saturación demográfica en el área de México en vísperas de la conquista española. A pesar de ello, los varones aztecas se podían casar a partir de los veinte años, mientras que los del Imperio Inca no estaban autorizados a hacerlo antes de los veinticuatro.

El número de habitantes de América a la llegada de los españoles.

Cook y Borah mencionan cinco tipos de fuentes provenientes de los conquistadores, que permiten establecer ciertos cálculos respecto de la población aborigen de México y el Caribe al comienzo de la conquista:

  1. a) Cifras de carácter militar, que corresponden, en general, a los informes respecto del tamaño de los ejércitos nativos con los que se enfrentaron los españoles en las batallas.
  2. b) Estimaciones y cuentas, al arribo de los españoles o poco después, sobre el número de habitantes o del número de casas que componían un poblado.
  3. c) Impresiones iniciales y cuentas de un contenido demográfico indirecto, como comparaciones del tamaño de ciudades americanas y españolas.
  4. d) Registros de bautizos y conversiones, que eran inventariados por las autoridades eclesiásticas.
  5. e) Los informes españoles sobre registros y tradiciones nativos, escritos a partir de los datos que proporcionaban informantes indios.

Todas estas fuentes tienen por común denominador su limitada fiabilidad, ya que son apreciaciones carentes las más de las veces de rigor, y susceptibles de haber sido deformadas por el propio informante con miras a brindar una imagen determinada al lector o a las autoridades españolas de la península. Pese a ello, a base de cotejar distintas fuentes de esta época, y de apoyarse en datos posteriores más ciertos (como los censos de tributarios o los registros parroquiales) diversos autores han podido llegar a establecer distintas estimaciones sobre el número de habitantes a la llegada de los españoles a América.

Las principales estimaciones globales y regionales conocidas, como puede observarse, es mucha la distancia que separa las estimaciones de los distintos autores. La aceptación de unas u otras, condicionará después la visión que se tenga del derrumbe poblacional que se produce entre las poblaciones indígenas a partir del momento de la Conquista.