
Breve historia. El origen de la teoría que sirvió de base al enfoque sistémico se remonta a la década del cuando, en el mundo científico especialmente en la biología comenzó a plantearse el debate mecanicismo vitalismo surgiendo una posición que sus creadores consideraban superadora del enfrentamiento anterior: el organicismo. Entre los más destacados sostenedores de esta postura se hallaba Ludwig von Bertalanffy quien, ampliando los alcances iniciales de su planteamiento, elaboró la teoría general de sistemas.
Sin embargo, habría que aguardar unos años más para que estos conceptos desbordasen la discusión teórica y fuesen utilizados con fines concretos: la necesidad de planificar los sistemas militares de la Segunda Guerra Mundial dio nacimiento primero en Inglaterra y luego en los Estados Unidos a las investigaciones operacionales encargadas de asegurar el adecuado funcionamiento de esos sistemas. Todavía aquí, sin embargo, se otorga al término sistema el alcance de apoyo logístico; solamente comenzará a adquirir su dimensión actual a partir de su utilización en el campo de la tecnología industrial, hacia 1950.
En la década anterior, fue en el Massachussets Institute of Technology (MIT) de Boston, donde comenzaron las investigaciones para la búsqueda de nuevos instrumentos de comprensión de la realidad tendientes a lograr una acción más eficaz sobre ella. Así surgió y se desarrolló, sucesivamente, la cibernética (entre 1940 y 1950), la biónica (entre 1950 y 1960) y la dinámica de los sistemas (entre 1960 y 1970). En 1954 se fundó una institución la Sociedad para la Investigación de los Sistemas Generales que estaría destinada a desempeñar un papel preponderante en cuanto a la difusión internacional de los trabajos sobre el tema, a través de sus Cuadernos Anuales (General Systems Yearbooks). Su principal promotor fue el biólogo Bertalanffy, a quien se le unieron su colega W. Ross Ashby y varios especialistas pertenecientes a otras disciplinas: A. Rapoport (matemática), N. Rashevsky (biofísico) y K. Boulding (economista). El objetivo central de este equipo consistió en transformar la cibernética en un instrumento capaz de abarcar todos los campos del conocimiento, convirtiéndola en una especie de teoría unificadora; es así como la cibernética fue adquiriendo, paulatinamente, su característica de disciplina que estudia las regulaciones entre los seres vivientes y las máquinas producidas por el hombre, y de arte de encaminar y conducir sistemas de complejidad muy alta, como los sistemas vivientes.
Definiciones. Estos progresos recientes de la ciencia están en la base del enfoque sistémico actual, el cual se apoya en el concepto de SISTEMA, entendido como el conjunto de elementos en interacción dinámica y organizados en función de una meta. En este enfoque cualquier sistema, a distintos niveles de organización, se considera como un todo, más que como un agregado de partes: la célula, el tejido, el órgano, el aparato, el organismo, las poblaciones, las comunidades, el ecosistema, son más que un conjunto de partes. Las características de cada nivel no pueden ser entendidas como la sumatoria de las características de sus componentes, ni independientemente de sus relaciones con los otros niveles. En la dinámica de su desarrollo, cada nivel de organización está en relación con los demás y el buen funcionamiento del conjunto mayor requiere el de los niveles que le son inferiores y recíprocamente.
Entre los aportes más significativos del enfoque sistémico en cuanto nueva metodología para abordar los sistemas complejos, se halla la capacidad de presentarse como una alternativa no excluyente sino complementaria del pensamiento dominante hasta el momento en el análisis de los sistemas simples. Los procedimientos analíticos resultan exitosos en el estudio de un gran número de problemas, en los cuales, de acuerdo con Bertalanffy, deben darse dos condiciones:
- Que la interacción entre las partes no exista o sea tan débil que pueda ser desechada;
- Que las relaciones que describen el comportamiento de las partes sean de tipo lineal, o sea que los procesos parciales puedan superponerse para obtener el proceso total.
Rosnay presenta un paralelo entre el enfoque analítico y el enfoque sistémico.
El mismo autor señala la excesiva simplificación contenida en estas presentaciones, y la necesaria complementariedad de los dos enfoques. Para Rosnay, la instauración efectiva de esta complementariedad pasa, a la vez, por la simplificación y por el enriquecimiento de la enseñanza actual. Por la simplificación de nuestra enseñanza, porque si se continúa en la vía analítica habrá (hay ya), demasiado que aprender. Y por su enriquecimiento, porque el enfoque sistémico que conecta los hechos en un conjunto coherente, crea un marco conceptual de referencia, susceptible de facilitar la adquisición de los conocimientos por los métodos clásicos.

