
El tema de la interdisciplinaridad ha comenzado a despertar interés desde hace varios años, sin que lo mismo que en el caso del enfoque sistémico los trabajos producidos revelan unidad de criterios y de terminología. Uno de los documentos más importantes on esto campo lo constituyo la serie de ponencias presentadas por distintos autores en cl Seminario sobro la Interdisciplinaridad on las Universidades, que realizó el Centro para la Investigación o Innovación do la Enseñanza (CERI), dependiente de la OCDE, en septiembre de 1970, en Niza. En cl prólogo do estos trabajos, J. R. Gass, Director del CERI, señala que la ciencia moderna ha dado numerosos ejemplos de que, en el momento mismo on quo hay que pasar del conocimiento a la acción, ya se trate de fenómenos sociales o naturales, so impone un tratamiento interdisciplinario del problema, llegándose, incluso, a la creación de nuevas disciplinas. Es decir, que para Gass la interdisciplinaridad de hoy será la disciplina de mañana. Por otra parte, la pretendida jerarquización do las distintas ciencias (¿cuál es la reina? ¿la filosofía? ¿la matemática? la economía política? ¿la sociología?) obedece no a los valores intrínsecos de cada una, sino a valores sociales asumidos do acuerdo con criterios que se modifican a lo largo del tiempo.
El planteamiento interdisciplinario no propone, sin embargo, abandonar completamente el estudio por disciplinas, sino enseñarlas “en función de sus relaciones dinámicas con otras disciplinas y con los problemas de la sociedad”. Es decir que, el descubrimiento y la elaboración de relaciones interdisciplinarias supone un proceso en el que las disciplinas trascienden los límites del saber académico rígidamente organizado. En esta evolución de las estructuras vigentes (que, tal como señala Gass, hace necesaria una reacomodación de perspectivas, contenidos y métodos para cl análisis do la realidad), la interdisciplinaridad no constituye una panacea que asegure por sí sola un cambio radical del sistema educativo, sino que representa, en cambio, un punto de vista que permite una reflexión profunda, crítica y saludable sobre su funcionamiento.
Los niveles de integración disciplinaria. Sc puede afirmar que la disciplinaria aparece como una condición necesaria, pero no suficiente, del progreso científico y debo complementarse con el enfoque interdisciplinario. La gran expansión y diversificación del saber científico, junto con la complejidad creciente de los fenómenos a ser estudiados, hacen más difícil o indispensable tal esfuerzo. Se entiende así el interés reciente y creciente en cl tema de la interdisciplinaridad. Sin embargo, si existe un amplio consenso acerca de la necesidad de los estudios interdisciplinarios, también existe una gran confusión acerca de su verdadero alcance.
Entre los trabajos presentados por diversos autores on cl Seminario de Niza sobre la interdisciplinaridad, se tomarán cuatro que resultan significativos en el marco de esta obra ya que las distintas definiciones, enfoques y niveles que allí se exponen, brindan un espectro lo suficientemente amplio como para poder extraer algunas conclusiones con respecto al planteamiento metodológico que so propone para la educación sobre población. Se trata de los trabajos do Heinz Heckhauscn, Marccl Boisot, Erich Jantsch y Jean Piaget, a los que se agregarán los aportes del Secretariado del CERI, realizados con la intención de equilibrar las tendencias más importantes en la materia. A los efectos de clarificar los distintos alcances que cada uno de estos autores otorga al concepto de interdisciplinaridad recortado cn sus límites por otros grados mayores o menores de integración disciplinaria, se ha creído conveniente volcarlos en un cuadro comparativo que permita su visualización simultánea. Es obvio aclarar que esta comparación constituye sólo una breve síntesis de los aportes mencionados; reviste, por otra parte, un carácter aproximado, ya que no todas las terminologías tienen el mismo valor según los autores, presentando matices que no están contemplados en un cuadro de este tipo.
Cabe por último consignar que, para la confección del rubro nivel de coordinación entre las disciplinas se ha seguido especialmente los lineamientos del cuadro de Jantsch, Grados sucesivos de cooperación y coordinación creciente en el sistema de enseñanza e innovación; con respecto al rubro Representación gráfica se han tomado algunos de los de la
Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
Los grados de integración de este cuadro tienen las siguientes características generales:
En el primer grado, una disciplina aporta una ley a otra, que la redefine en su contexto disciplinario. La historia de la ciencia presenta innumerables ejemplos de este tipo de integración, tales como la ecuación de propagación de D’ Alambert, que se aplica en acústica, en electromagnetismo y en mecánica ondulatoria. El segundo grado de integración corresponde a las disciplinas que utilizan los mismos instrumentos de análisis (modelos por computadora, estadísticas, etc.) que, por su valor formal, pueden ser incorporados a distintas áreas del conocimiento, tan dispares como la lingüística y las ciencias económicas. Las matemáticas y la cibernética son disciplinas a las que se recurre con frecuencia en este sentido. En el tercer grado, la solución de un problema requiere informaciones tomadas de una o más disciplinas. Es decir que estas disciplinas auxiliares aportan sus conocimientos a otra, en forma no siempre permanente. En el marco de este aporte hay, a veces, un intento de reformulación de los campos disciplinarios, aunque sin llegar a cambios estructurales (por ejemplo, la historia literaria, la psicología social, la antropología demográfica, etc.).
En el cuarto grado, el de interdisciplinaridad (compuesta, complementaria y restrictiva), las disciplinas están relacionadas entre sí con reciprocidad de intercambios y una cierta interacción que se sitúa tanto en el nivel de los objetos del conocimiento, como en el de los conceptos y los métodos. Las disciplinas se apoyan entre sí parcialmente, creando una especie de correspondencia, que pasa a constituir un objeto en sí misma. Cada una de ellas restringe en cierta medida el campo de la otra, ya sea en el aspecto técnico, económico o humano, delimitando una zona de factibilidad. Este nivel de interdisciplinaridad resulta especialmente adecuado para una reconstrucción más completa de los procesos biológicos y sociales: los proyectos de urbanismo, la problemática sanitaria, las cuestiones de población y los modelos industriales, constituyen ejemplos de esta integración.
En el quinto grado de transdisciplinaria o interdisciplinaridad (unificadora o estructural), las relaciones entre las distintas disciplinas se sitúan en el interior mismo de un sistema total, sin fronteras entre ellas. Corresponde a un nivel de coherencia cada vez más alto entre los campos de estudio, a partir de un acercamiento mutuo de los niveles de integración teórica y metodológica. Esta unión desemboca en la creación de un nuevo cuerpo de leyes, que van a constituir un dominio original, no reducible a la reunión formal de las ciencias que lo han engendrado. Surge una nueva estructura epistemológica, a la que Jantsch propone llamar sin epistémica. En el campo de la filosofía de las ciencias este nivel si bien no es inalcanzable en el futuro, implica una renovación tal de la estructura del conocimiento que, por el momento, es considerado irrealizable. Como lo señalara Piaget en el mismo seminario, se comprueba la existencia de un cierto número de relaciones interdisciplinarias nacientes entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del hombre, en ambos sentidos; a su juicio, la biología constituye el eslabón esencial que orienta a ambos grupos de ciencias.

