
Existen 3 variantes fundamentales que son las tres primeras de esta diapositiva. Se distinguen porque lógicamente sólo tienen un eje de simetría. La más alta posee el defecto de que las circulaciones dejan inutilizable una porción importante de la estancia. La segunda, reducir esta pérdida, pero anula todo un lateral con lo que el amueblamiento queda hipotecado. Y la última, es el arquetipo ideal. Para duplicar el número de viviendas por planta había que establecer dos ejes ortogonales de simetría. Son los dos últimos esquemas. El primero posee el mismo defecto que el anterior, anular un lateral de la estancia. Sin embargo, atravesando en diagonal se dejan liberados dos diedros de cubículos o cómo decía antes Zabludovsky, de manera que pueda amueblarse y ubicarse en ellos los núcleos estancia y comedor. Habíamos encontrado, todavía en un arquetipo ideal, la solución buscada para duplicar el rendimiento de los servicios comunes no comercializables.
Siguió un análisis exhaustivo de la lógica de la agrupación de viviendas para conformar el bloque, la manzana, en latín la “ínsula”. De esta nueva analítica entre la demología que trata del domus, la vivienda, que en biología es la célula y el urbanismo que se refiere a la ciudad. Y para distinguirla entre ambas, esta ciencia intermedia la denominamos” Insulística” o “Tratado del Bloque”. Se comenzó por analizar la creación del coste del m2 en función del tamaño de la vivienda. Contra la sabiduría popular el coste del m2 no es constante a medida que la vivienda es más pequeña. La incidencia de los cimientos costosos, cocina, aseos; así como la de los elementos comunes, ascensores, escalera y portal, son más elevados. El número de plantas incide de manera importante también reduciendo el coste unitario, cuantas más plantas comparten dicha cimentación y cubierta. La discontinuidad en la curva se debe a la aparición del ascensor entre las 4 y 5 plantas. La mayor profundidad del bloque disminuye de manera relevante el precio del m2ya que se reduce la repercusión de la costosa fachada. A mayor número de viviendas por planta menor costo unitario de la construcción, ya que hay mayor superficie entre las que dividir las áreas comunes. El índice de aprovechamiento en consecuencia en función de la misma variable.
Sometidos todos estos parámetros a un modelo matemático de cálculo de variaciones, nos arroja como volumen óptimo teórico, recordemos que el paralelismo es el sólido que encierra el máximo volumen con el mínimo de superficie de 22×22×22metros. Sorprendentemente mucho más tarde Lion Crayer reestudiando las manzanas del plan Cerdá, propone ocuparlas con cuatro bloques separados por una calle interior en forma de cruz, dejando cada bloque en las dimensiones de22×22×22. A veces la intuición no tiene precio. Son muy raros los intentos habidos en aquella época de resolver racionalmente las cuatro viviendas por planta, y aún más con el programa de tres dormitorios. Este, por ejemplo, es uno de los primeros bloques realizado en Ginebra y que distribuye a cuatro niveles. Claro se supone que la planta baja es verdaderamente un infierno. La superficie construida por vivienda es de 49m2yel rendimiento del 94%. De esta tercera generación se hicieron varios miles de ejemplares. Los bloques no eran acoplables, además la estancia no era independiente. Así que hubo que volver a empezar. Afortunadamente hubo suerte y la cuarta generación nació, sin embargo, no se podía construir con todas esas ventajas. Los Planes Generales de Ordenación Urbana no permitían más de dos tipologías insulísticas: La manzana cerrada con patios y el bloque abierto sin ellos. Para poder realizarla había que modificar los Planos Generales existentes y crear una nueva zonificación para esta nueva tipología, a la que por analogía denominamos bloque cerrado. Córdoba accedió a ello y así se pudieron construir los primeros “bloques cerrados”, después llamados”b1loques H” dada su planta
Aparte de la bondad de la distribución de la vivienda, tanto en su zonificación como por la minimización de circulaciones, el mantenimiento de la ventilación cruzada, la reducción de fachada de zonas comunes, es decir de costes, aprovechamiento de viales y liberación de zonas verdes, hicieron que la solución fuese rápidamente aceptada en todas partes. O esta otra en la que ya se abordan 6 viviendas por planta o finalmente esta última todavía en croquis donde se han pasado de 3 a 4 dormitorios por vivienda. Al igual que sucedió con la solución de 2 viviendas por escalera y planta, la evolución de esta tipología quedó consumada en 1960. Sin embargo, apenas puede ser utilizada. En primer lugar, por la desinformación de algunos urbanistas que siguen proyectando manzanas cerradas incluso en terrenos de fuerte inclinación como sucede en Madrid Sur; cuando no obligan a una misteriosa profundidad de I I metros, el ancho en milímetros a escala 1:1000 de alguna regla blanda “Coifer and Exell” a la que sospechar ideal para trazar bloques termiculares como los de la M-30 que ha padecido nuestro amigo Saénz de Oiza. O la recientísima profundidad de I5 metros que no hay nadie que sepa que se pueda meter dentro de esa anchura.

