La vivienda y los planes de urbanismo en las grandes ciudades

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Desde 1990, desde hace unos 5 años, el sector privado inmobiliario en Francia está un poco dormido, y estos últimos 6 meses el periódico Expansión decía que numerosas agencias inmobiliarias están viviendo actualmente de actividades anexas; principalmente de la gestión de inmuebles que podría representar hasta el 80% de su volumen de negocio.

Al calificar la tendencia actual del mercado inmobiliario en Francia, podríamos decir que hemos entrado en una fase de reflexión y de readaptación del patrimonio y no en una fase de expansión constructivista. El paro y la vivienda para los desfavorecidos están en el centro del debate político en la actualidad, teniendo en cuenta las elecciones presidenciales que se van a celebrar en unas semanas.

La vivienda en las grandes ciudades, el centro de París: Actualmente París intramuros, está amenazado por la invasión de las superficies de viviendas destinadas a oficinas que se instalan, oficinas nuevas y también oficinas que se están instalando en el interior de los edificios de Haussmann. El periódico El Mundo, pero el francés, Le Monde, no el suyo, publicaba un artículo titulado “La agonía de los grandes bulevares, desde La Magdelaine a La Republique”. Vemos por todas partes carteles que ofrecen metros cuadrados de oficina para alquilar. Se ha expulsado a los habitantes de estos barrios, barrios que fueron el corazón de la ciudad de París durante mucho tiempo.

París y otras grandes ciudades francesas se enfrentan con este fenómeno de la invasión de superficies destinadas a oficinas, que además están vacías en muchos casos, y en muchos casos no están adaptadas en la medida en que están instaladas en antiguos edificios destinados a vivienda. La situación es inquietante hasta tal punto que el año pasado Jacques Chirac, alcalde de París y actualmente candidato, y muy bien situado para las elecciones presidenciales, propuso una política de transformación de las oficinas en viviendas. O más bien una política de incitar, de favorecer, con una financiación adecuada, con una ordenación, la reordenación de las normas de aparcamiento para dar a los edificios del siglo XIX, devolverles, su vocación de vivienda.

Es una política cuyos efectos son escasos, o todavía no son visibles, en la medida en que la transformación de edificios de oficinas en viviendas es una operación muy costosa, y las compañías, las empresas inmobiliarias, prefieren esperar, aunque sea esperar; varios años con edificios vacíos. Para su información, actualmente en París les diré que tenemos más de un millón de metros cuadrados de oficinas vacías.

La vivienda de las personas desfavorecidas, que son cada vez más numerosas en período de crisis, y sin duda la mentalidad francesa, o la estructura y la solidaridad familiar, en este momento es muy leve y para acoger a miembros de la familia que están pasando por dificultades, pienso que en Italia en España quizá, las familias desempeñan un papel más importante que en Francia.

Estamos viendo imágenes carismáticas como el Abad de Pierre, que están apoyando operaciones espectaculares de ocupación de edificios. Hace poco en el centro de Paris, en el barrio de Saint Germain, en la calle Dragón que está en el centro de la orilla izquierda, vimos personas dirigidas por asociaciones humanitarias, la de Pierre y otros, instalarse en edificios y tirar la puerta. En este caso era un edificio de una gran compañía inmobiliaria. 

El alcalde de Paris Jacquos Chirac se comprometió hace poco a favor de una política de expropiación de edificios vacíos, y es un compromiso que otros alcaldes de Francia han repetido, han asumido. Este procedimiento os desde luego muy complicado desde el punto de vista jurídico, porque se atenta contra la propiedad privada, y es un procedimiento bastante aleatorio en realidad.

La expropiación de edificios, aunque haya muchos edificios vacíos en este momento, no parece que sea una solución para responder a la demanda de las personas que no tienen domicilio, que en Francia se llaman “SBF”, personas sin domicilio fijo. El problema es cómo dar una vivienda a personas que no son solventes, que no tienen dinero para pagar.

En principio, en Francia todo el mundo tiene derecho a una renta mínima de inserción y creo que sí lo traduzco a pesetas será más o menos unas 60.000 pesetas al mes. Sí, he traducido bien, pero muchas personas no tienen acceso a esta renta mínima de inserción. Por ejemplo, todas las personas francesas o extranjeras en situación irregular no tienen derecho a esta prestación, y también hay que decir que cada vez se dan más personas marginalizadas que son incapaces de rellenar unos formularios, una solicitud o de dirigirse a la administración.